A.M. Tavira dejó su casa en su Valdepeñas natal, con apenas catorce años. Aprendió demasiado pronto que la vida no siempre pregunta si estás preparado. Desde entonces tuvo que aprender a salir adelante, a equivocarse, a levantarse y a empezar de nuevo más de una vez.
El Ejército marcó una parte importante de su vida. Allí conoció la disciplina, la lealtad, el compañerismo y también la dureza.
Vivió experiencias que lo marcaron profundamente y empezó a hacerse preguntas.
Con los años comenzó una búsqueda que le llevó a recorrer distintos países, conocer otras culturas y acercarse a diferentes caminos de conocimiento y espiritualidad. No buscaba respuestas ajenas. Buscaba la verdad.
Después llegaron otras cosas que no se pueden aprender en ningún cuartel ni en ningún libro: las pérdidas, el dolor, la enfermedad, la soledad, el amor, los errores y las personas que un día están y al siguiente ya no.
En 2019, durante una intervención quirúrgica, su corazón se detuvo. Aquella experiencia cercana a la muerte cambió para siempre su manera de mirar la vida, la muerte y la conciencia.
Desde entonces ha seguido buscando, aunque cada vez desconfía más de quienes dicen tener todas las respuestas.
Huir de la Nada nace de ese recorrido. No pretende enseñar cómo vivir ni ofrecer respuestas fáciles. Es el resultado de una vida vivida a golpes, de alguien que pasó muchos años intentando escapar de sí mismo hasta entender que quizá no había ningún sitio al que escapar.
Hoy escribe para contar lo que ha vivido, lo que ha aprendido y también lo que todavía no entiende.
Porque quizá vivir no consista en encontrar todas las respuestas.
Quizá consista en aprender a convivir con las preguntas.

